Investigadores de la UAM descubren que el proceso Fenton a alta temperatura es una alternativa real y rentable para el tratamiento de aguas residuales industriales

El proceso Fenton es una técnica que surge como una forma adecuada de tratar una gran variedad de efluentes industriales muy contaminantes. Investigadores del Grupo de Ingeniería Química de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) han demostrado que, aplicado a altas temperaturas, supone una alternativa eficiente y rentable para el tratamiento de efluentes industriales, de cara a reducir tanto el contenido en materia orgánica como su toxicidad.

Vertido de aguas negras

H.J.H Fenton descubrió en 1894 que varios metales tienen unas propiedades de transferencia de oxígeno especiales que mejoran el uso de peróxido de hidrógeno. En realidad, algunos metales tienen un fuerte poder catalítico para generar radicales hidroxilo altamente reactivos (. OH). Desde este descubrimiento, el peróxido de hidrógeno catalizado por hierro se ha llamado la reacción de Fenton.

La técnica es un proceso de oxidación avanzada que consiste en la descomposición catalítica de agua oxigenada en presencia de sales de hierro en un medio ácido. Los radicales generados en la descomposición, son los encargados de degradar los contaminantes presentes en las aguas residuales.

Los investigadores de la UAM han puesto de manifiesto la viabilidad de operar a altas temperaturas, aumentando significativamente la eficacia del proceso y reduciendo las dosis de agua oxigenada e iones de hierro necesarios y, por tanto, también los costes operacionales del tratamiento.

Durante su estudio, los científicos aplicaron el proceso Fenton para el tratamiento de aguas residuales altamente contaminadas procedentes de tres tipos diferentes de actividades industriales: fabricación de productos fitosanitarios, elaboración de tintas y producción de cosméticos. Se trató así de efluentes con una gran carga orgánica inicial y una elevada toxicidad con compuestos resistentes a un tratamiento biológico convencional. La eficacia del proceso fue determinada a partir de la reducción de la carga orgánica del efluente, y de la reducción de su toxicidad, tal como establece la legislación vigente sobre vertidos líquidos.

En todos los casos se aplicó un tratamiento previo con el que se redujo la carga orgánica inicial y las posteriores necesidades de agua oxigenada. Con el objetivo de minimizar el coste, se evaluó la eficacia del proceso con diferentes dosis de ésta.

Los investigadores observaron que al emplear bajas dosis de este reactivo se produce un incremento muy significativo en la toxicidad de los efluentes pre tratados. Esto es consecuencia de la generación de productos intermedios de oxidación con mayor toxicidad que los propios compuestos de partida.

Sin embargo, al utilizar la cantidad de agua oxigenada adecuada, es decir, la dosis estequiométrica con respecto a la demanda química inicial del residuo, se obtuvieron eficacias muy altas (del 70%) en términos de reducción de carga orgánica. La combinación de ambos tratamientos permitió a los científicos alcanzar los límites de vertido al sistema integral de saneamiento establecidos por la Comunidad de Madrid.